Y cuentan... y cuentan...
- Fulano y Fulana,
mujer, ¿no lo sabes?.
Se quieren, se aman.
- Mira, ¡no me digas!
- Sí; juntitos andan.
Y ayer en el baile...
¡vaya si bailaban!.
Y en tu espejo limpio
se miran sus caras;
y el eco repite
sus dulces tonadas.
Tú las ves tender
la ropa ya blanca,
al sol que la besa
y la vuelve cándida.
Tú bajas corriendo
hacia el pueblo, agua,
que darás la vida
a aquél de las Casas.
Tu murmullo es dulce,
cual de enamorada;
tu cantar suave
que a todos embriaga.
Yo siento por ti
la dulce añoranza
de mis años niños,
cuando me acercaba
con labios sedientos
-calor que abrasaba-
-y tú eras tan buena:
mi sed apagabas.
Me sabias a poco
y tanto me dabas,
cuando yo encalmado
sudando llegaba.
He bebido mucha,
mucha, mucha agua.
Como mi Canal...
¡nada, nada, nada!